Casos de éxito – Agro
Granja El Ombú: cómo una granja avícola de Entre Ríos genera y vende energía solar
132 kWp instalados en dos plantas fotovoltaicas. Retorno estimado en 3,5 años. Un caso que muestra por qué la avicultura y la energía solar son una combinación natural.
El desafío energético de una granja avícola
La producción avícola es una de las actividades agropecuarias con mayor consumo eléctrico por metro cuadrado. Los galpones de engorde requieren ventilación continua, sistemas de iluminación con fotoperiodo controlado, equipos de alimentación y bebida automatizados y — en los momentos críticos del ciclo — calefacción o enfriamiento intensivo.
En Entre Ríos, donde los veranos superan los 38°C con frecuencia, la ventilación de túnel es la respuesta técnica al estrés térmico de las aves. Y ese sistema consume mucho. El problema: la electricidad nunca deja de subir.
Granja El Ombú, ubicada en El Solar, Departamento La Paz, buscaba una solución que redujera esa dependencia de la red y convirtiera parte del costo energético en un activo productivo.
La solución: dos plantas fotovoltaicas gemelas
Amperio instaló un parque solar de 132,84 kWp distribuido en dos plantas idénticas de 66,42 kWp cada una, conectadas a la red de la Cooperativa Eléctrica La Paz (CELP) y habilitadas para inyectar excedentes — lo que convierte a la granja en un generador distribuido dentro de la red rural entrerriana.
Equipamiento por planta:
- 108 paneles Jinko de 615 Wp
- 1 inversor Huawei SUN2000 de 50 kW
- Monitoreo remoto en tiempo real vía FusionSolar
Por qué la avicultura y la energía solar se potencian
El ciclo productivo de una granja avícola tiene una particularidad que hace especialmente conveniente la energía solar: el consumo energético sigue el mismo ritmo que la irradiación solar.
Durante el ciclo de producción (galpón ocupado): el consumo es máximo. Los sistemas de ventilación trabajan a pleno, especialmente en los meses de mayor calor. Y en esos mismos meses, la generación fotovoltaica también está en su pico. El sol y las aves exigen energía al mismo tiempo — y el sistema solar la provee directamente, reduciendo al mínimo la compra a la distribuidora.
Entre ciclos (galpón vacío): el establecimiento consume mínimo. Solo iluminación básica, limpieza y preparación para el próximo lote. En esos períodos, prácticamente toda la generación solar se vuelca a la red como excedente y genera ingresos por inyección. El campo produce energía incluso cuando no hay pollos.
Los resultados en números
Con el sistema operando a régimen pleno, los indicadores son:
- Generación anual: 199.000 kWh
- Beneficio anual estimado: $26.000.000 (a tarifas actuales CELP)
- Retorno estimado de la inversión: 3,5 años
- Retorno acumulado a 30 años: $780.000.000 (escenario conservador, tarifas constantes sin considerar futuros aumentos)
- CO₂ evitado anualmente: ≈ 95 toneladas
El mejor mes registrado superó los 11.800 kWh generados y un beneficio mensual de $1.540.000 — números que se repiten o mejoran en los meses de alta irradiación.
Vale aclarar que estos números no incluyen el impacto de futuras actualizaciones tarifarias. En un contexto donde la tarifa eléctrica sigue en alza, cada aumento mejora automáticamente el retorno del sistema.
Más allá del ahorro: impacto en la red rural
La energía que Granja El Ombú inyecta a la red no es solo un crédito en una factura. Es energía limpia que circula por la red rural de La Paz, disponible para otros productores y vecinos de la zona.
A régimen pleno, el parque evita la emisión de aproximadamente 95 toneladas de CO₂ por año — el equivalente a sacar de circulación más de 40 autos durante ese período.
Un modelo replicable para el agro entrerriano
Granja El Ombú no es un caso excepcional. Es un ejemplo de lo que puede hacer cualquier establecimiento avícola, porcino o tambero con acceso a la red y superficie disponible: convertir el gasto energético en una inversión con retorno medible, ingresos por excedentes y menor exposición a las actualizaciones tarifarias.
El agro ya gestiona la tierra, el agua y los insumos como activos productivos. La energía puede serlo también.
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